Mi viaje de sanación: Descubriendo y abordando un problema similar a la epilepsia
Compartir
Hace algún tiempo, mencioné algo parecido a la epilepsia en una de mis publicaciones. Hoy, quiero compartir cómo descubrí este misterioso problema, los pasos que tomé para abordarlo y los fascinantes eventos que se desarrollaron en el camino. Espero que esta historia te inspire a explorar tu propio mundo interior con valentía y asombro.
Abrazando un flujo de energía
Cuando estoy completamente alineado conmigo mismo—realmente sintiéndome como yo—mi apariencia exterior apenas cambia. Sin embargo, por dentro, siento una plenitud notable, una energía fluida mucho mayor que mi yo ordinario. Es como si tuviera una “visión doble” suave: una parte de mí está soñando despierto y explorando vastos paisajes interiores, mientras la otra permanece anclada y plenamente consciente de la realidad.
En este estado único, puedo sentir y ver lo que sea en lo que me enfoque—casi como abrazar a alguien en una concha protectora y sintonizar con su historia, emociones y heridas ocultas. A veces, incluso siento dolor directo en mí si eso es lo que se necesita para entender exactamente lo que la otra persona siente. Es una experiencia poderosa y humilde, como si estuviera conectado a algo tanto infinito como profundamente familiar.
Observando el tiempo y velos ocultos
El tiempo en este estado desafía mi comprensión habitual. Algunos momentos parecen durar para siempre, mientras que otros—luchas complejas de años—pasan en un abrir y cerrar de ojos. No puedo explicar completamente cómo funciona, pero me enseña que nuestra percepción del tiempo y la sanación puede ser mucho más elástica de lo que imaginamos.
Durante uno de mis “viajes exploratorios” interiores, sentí que me movía a lo largo de un velo suave y refrescante cuando noté una variación sutil—una “brecha fría” casi imperceptible. Era tan pequeña, solo un pequeño corte o herida en este vasto campo energético. Sin embargo, cuando me enfoqué en ella, sentí algo oculto bajo su superficie. Era como si un enlace crucial estuviera allí, pero apenas vivo—entumecido o suprimido como un láser cargándose para un solo disparo o una sola gota de agua esperando caer en lugar de un flujo completo de energía.
El temblor parecido a la epilepsia
Curioso y guiado por un impulso de sanar, intenté reconectar o “arreglar” lo que encontré detrás de esta brecha sutil. De repente, observé que mi cuerpo temblaba de una manera que recordaba a una convulsión epiléptica, a pesar de no haber experimentado epilepsia antes. Cada vez que el flujo de energía me atravesaba, mi cuerpo reaccionaba físicamente; cuando disminuía, todo se volvía flácido. Este patrón de subidas y bajadas creó lo que parecía y se sentía como espasmos.
Durante unos meses, estudié este fenómeno cuidadosamente. Finalmente, una vez que lo arreglé, la conexión se sintió normal—como si siempre hubiera estado allí. De hecho, fue tan natural que se volvió difícil creer que algo alguna vez estuvo mal. Parecía que la enfermedad había sido una ilusión, un recuerdo falso, aunque otros a mi alrededor habían presenciado los cambios de primera mano e incluso obtuvieron testimonios escritos a mano de otros.
Curiosamente, después de que la sanación se completó, noté que toda la información detallada y los conocimientos que había adquirido durante el proceso parecían desvanecerse. Era como si el conocimiento se disolviera junto con la herida, dejándome sin saber que alguna vez había comprendido algo tan profundamente. Sin embargo, debido a que este fenómeno ha ocurrido innumerables veces a lo largo de mi trabajo de sanación, he comenzado a captar ecos tenues o fragmentos de memoria que me recuerdan lo que sucedió—como huellas persistentes de una experiencia profunda.
Descubriendo patrones similares
Después de experimentar esto de primera mano, comencé a notar brechas ocultas similares en otras personas. Me di cuenta de que estos bloqueos sutiles—o “cortes”—para ocultar algo debajo, y luego reconexiones, otras reparaciones, pueden ser más comunes de lo que pensamos, pero increíblemente difíciles de resolver. Fue una revelación humilde, que me impulsó a seguir explorando y cuestionando la naturaleza de nuestros mundos interiores.
Más adelante, conocí a alguien que realmente experimentó epilepsia, y reconocí interrupciones energéticas similares en esa persona. Intentar el mismo enfoque de reconexión reveló algún progreso, pero requirió mucho más tiempo del que podía dedicar. Esto subraya la importancia de la investigación continua y una observación más profunda sobre cómo se manifiestan estos flujos energéticos. A veces, el proceso de sanación se extiende mucho más allá de lo que una sola persona puede manejar en poco tiempo.
Avanzando con asombro y valentía
Mi estudio de estas estructuras ocultas continúa, y requiere tanto paciencia como valentía. Aunque puede tomar mucho tiempo, cada descubrimiento me recuerda que la realidad es más flexible y misteriosa de lo que parece en la superficie. Si acaso, te animo a mantenerte abierto, cuestionar todo y confiar en que, de alguna manera, tienes el poder de reconectar los hilos en tu propia vida—y quizás también en la de otros.
Llamemos a esto un caso de la Sanación de Schrödinger—porque, como cualquier verdadero amante de los animales, apreciamos un poco de misterio y una pizca de curiosidad.